viernes, 8 de diciembre de 2017

“A vosotros los que me escucháis” (Lc 6, 27)

Tu Palabra Jesús, no me deja indiferente,
a veces tu ternura y Misericordia,
abraza mi corazón;
otras como espada atraviesa mi alma
al ver mis miserias... y las del mundo.

¿Qué puedo hacer ante este drama humano?
Es fácil quedarme con brazos cruzados,
mirar hacia otro lado o cambiar de canal,
para no ver tanto dolor.

Tu voz despierta mi conciencia,
“escucha hija, porque es a ti a quien hablo”
escucha mi grito en cada niño ahogado,
en un mar sin piedad,
en el llanto de las madres,
en los lamentos de un pueblo
que camina sin saber donde ir.

“Escucha hija, porque es a ti a quien hablo”
no seas indiferente al dolor de tus hermanos,
la vida llama a tu puerta en el clamor de los inocentes,
muévete, camina, ora, se solidaria,
con quienes nada tienen.

Miras con Amor a tu prójimo,
ora sin desfallecer por tus hermanos,
se felicidad para otros,
como Yo, tu Dios, lo soy para ti.

Manuela González Aguilera​

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