domingo, 17 de diciembre de 2017

Vives y Reinas en el corazón de tus hijos

Amor de Dios, despiertas en cada uno de nosotros,
el deseo de degustar tu Dulce Amor,
vivirlo y donarlo desde Ti al prójimo.

No hay en el mundo regalo más bello y puro,
que el Amor de Dios, ni más saludable, ni más sabio.

El Amor de Dios es Vida, alegría, Paz; es armonía,
saborear un cachito de Cielo aquí en la Tierra.

Amor de Dios, lleno estás de buenos sabores,
como el mejor de los vinos en las bodas de Canaán.

Amor de Dios, que esparces perfumes por dónde pasas,
como la pecadora en casa del publicano,
la llenó de tu fragancia y le fueron perdonados sus muchos pecados.

Amor de Dios, regalo de Jesús, Fuente de Salud,
para quienes se encuentren con Él,
devuelves la vista al ciego, la voz al mudo,
limpias al leproso y haces andar al paralítico.

Amor de Dios, vienes de lo alto en silencio,
derramándote en cada partícula de nuestro ser,
por la Gracia Santificante del Espíritu Santo en el Bautismo.

Bendito sea el Don del Amor de Dios,
gracias por quedarte esparcidos entre nosotros en los Sacramentos.

Gracias Amor de Dios, llama del Espíritu Santo,
gracias por continuar tu Obra Redentora en el mundo.

Manuela González Aguilera

26-6-2017

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