"Señor, qué precioso es tu amor.
Por eso los humanos se cobijan a la sombra de tus alas,
se sacian con tu hermosura y calman la sed en el torrente de tus delicias" (Salmo 36, 8-9)
Por eso los humanos se cobijan a la sombra de tus alas,
se sacian con tu hermosura y calman la sed en el torrente de tus delicias" (Salmo 36, 8-9)
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