Buenos días Señor
Tú llenas mi alma de Paz y de Amor. La llenas de alegría e ilusión, de deseos inalcanzables.
Eres lo más íntimo de mí, donde nadie llega, Solo Tú, siempre estás para mí, escuchas mis torpes palabras, mis palabras repetidas.
Todos mis ánimos, alegrías y tristezas, ocupaciones y preocupaciones, todas mis películas las ves con ternura y compasión.
¿A quién voy a ir, a quien contar mis batallas? ¿Quién quedará para escucharla?
¿A quién decirle como a Ti, que me da pavor, angustia, impotencia, pena… lo que pasa en este mundo.
Si acaso, alguien escuchara y se arrepintiera como pasó en Nínive, nos salvaríamos Señor, Dios de mi corazón, ten piedad de mí que soy pecadora.
Manuela González Aguilera
11-2-2017
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