Santo Espíritu,
me adentraste en el mayor desierto de mi vida sin saberlo.
Donde solo había soledad,
tempestades de arenas, sin caminos ni veredas.
Sin fuente dónde beber,
hierbas amargas mi alimento,
escorpiones y alacranes mí compañía.
Como grano de arena en el inmenso mar desértico,
sin nada donde asirme, a merced de todos los vientos.
Y te grite, como nunca había gritado,
y en mi angustia escuchaste mi súplica
y me hablaste al corazón a través de tu Palabra.
Óseas 2, 16~25
“Por eso Yo voy a seducirla: la llevaré al desierto
y hablaré a su corazón;
ella responderá allí como en los días de su juventud.
Yo te desposare conmigo para siempre,
te desposare conmigo en justicia y en derecho,
en Amor y en compasión.
Te desposare conmigo en fidelidad
y tú conocerás a Yahveh”.
Manuela González Aguilera
21-11-2016
me adentraste en el mayor desierto de mi vida sin saberlo.
Donde solo había soledad,
tempestades de arenas, sin caminos ni veredas.
Sin fuente dónde beber,
hierbas amargas mi alimento,
escorpiones y alacranes mí compañía.
Como grano de arena en el inmenso mar desértico,
sin nada donde asirme, a merced de todos los vientos.
Y te grite, como nunca había gritado,
y en mi angustia escuchaste mi súplica
y me hablaste al corazón a través de tu Palabra.
Óseas 2, 16~25
“Por eso Yo voy a seducirla: la llevaré al desierto
y hablaré a su corazón;
ella responderá allí como en los días de su juventud.
Yo te desposare conmigo para siempre,
te desposare conmigo en justicia y en derecho,
en Amor y en compasión.
Te desposare conmigo en fidelidad
y tú conocerás a Yahveh”.
Manuela González Aguilera
21-11-2016
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