Amado Jesús,
mi corazón esta embotado.
Tengo ojos y no veo,
oídos y no escucho,
lengua y no hablo.
Amado Jesús,
veo, la superficialidad de mi vieja vida,
la pobreza que habita mi alma,
la pequeñez del ser humano,
la envoltura de su barro.
Amado Jesús,
veo, la riqueza de tu Amor,
en la pobreza del mío,
la Belleza de tu Misericordia,
en la fealdad de mi inclemencia.
Si no fuese por el tesoro de tu Vida,
que enriqueces cuanto tocas.
¡Qué pobreza la mía!
¡Cuánta pobreza la del mundo!
Manuela Gonzalez Aguilera
mi corazón esta embotado.
Tengo ojos y no veo,
oídos y no escucho,
lengua y no hablo.
Amado Jesús,
veo, la superficialidad de mi vieja vida,
la pobreza que habita mi alma,
la pequeñez del ser humano,
la envoltura de su barro.
Amado Jesús,
veo, la riqueza de tu Amor,
en la pobreza del mío,
la Belleza de tu Misericordia,
en la fealdad de mi inclemencia.
Si no fuese por el tesoro de tu Vida,
que enriqueces cuanto tocas.
¡Qué pobreza la mía!
¡Cuánta pobreza la del mundo!
Manuela Gonzalez Aguilera
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