viernes, 8 de diciembre de 2017

¡Hacedme sitio!

María está cansada del camino,
llevando al Niño en sus entrañas,
José afanoso, pide al posadero posada,
le urge encontrar morada,
Jesús está por nacer,
sin casa y sin nada.

Es la Fe, la que hoy a gritos exclama,
¡Pasad! ¡Pasad por aquí, Familia Sagrada!
tengo un sitio pequeñito, lleno de musarañas,
el vigía quedose dormido, sin encalar la casa.

María… María entra callada,
mientras José se aparta,
en el silencio de la noche,
alumbra la Luz del Alba.

¡Qué admirable maravilla!
¡Qué Don sin palabras!
¡Venid, pastores, venid!
¡El Verbo es la Palabra!
¡Hágase la Luz! 
Nació nuestra Esperanza.

¡Oh Verbo encarnado,
cachito de cielo, que a la tierra baja!
Voy a limpiarte este sitio,
para que nunca de aquí te vayas,
no tengo para ofrecerte,
ni Oro, ni Mirra, ni nada,
soy pobre, y sin Ti, desdichada.

Ayúdame con tu Gracia,
a mantener este fuego de Amor,
quema con Él todas las musarañas,
dame un corazón limpio,
quiero ser para Ti,
Tú nueva y blanca morada.

En este poema están recogidas las tres virtudes Teologales:
FE, ESPERANZA Y CARIDAD (Amor)   
       
Manuela González Aguilera

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