Amado Jesús, muchas guerras en el mundo,
que no llego alcanzar,
pero hay otras, que casi las puedo tocar.
Son mis propias batallas, las que dentro de mí,
tengo que ganar.
Que infeliz es el ser humano, sin conocerse,
sin conciencia del daño que se hace,
así mismo, y a los demás.
Que infeliz es el hombre o la mujer,
que no despierta, ni aprende en la vida,
cuánto ha de cambiar.
Qué infeliz es el hombre sin Dios,
la mujer sin su Amor,
es vivir fuera de la Casa Paterna,
fuera del Jardín, de lo Sagrado de la Vida.
Es caminar entre muerte y desolación,
puro infierno es la ausencia de Dios.
Dios Misericordia,
Dios Redentor,
Dios Amor,
en el centro del corazón.
Manuela Gonzalez Aguilera
que no llego alcanzar,
pero hay otras, que casi las puedo tocar.
Son mis propias batallas, las que dentro de mí,
tengo que ganar.
Que infeliz es el ser humano, sin conocerse,
sin conciencia del daño que se hace,
así mismo, y a los demás.
Que infeliz es el hombre o la mujer,
que no despierta, ni aprende en la vida,
cuánto ha de cambiar.
Qué infeliz es el hombre sin Dios,
la mujer sin su Amor,
es vivir fuera de la Casa Paterna,
fuera del Jardín, de lo Sagrado de la Vida.
Es caminar entre muerte y desolación,
puro infierno es la ausencia de Dios.
Dios Misericordia,
Dios Redentor,
Dios Amor,
en el centro del corazón.
Manuela Gonzalez Aguilera
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