¡Oh Señor,
que impregnas en mí,
el santo deseo de la oración
íntima contigo!
Procuras mi alma,
la diriges y alimentas
con manjares santos,
la inflas de tu Amor
en soledad sonora.
Y yo, pobre pecadora,
indigna de tu mirada,
me dejo llevar como bebé
en brazos de su papá,
con la confianza puesta en Ti.
Me asombras cada día mi Dios,
haces llegar hasta mí,
cosas de tus Santos que ni sabía,
ni sé cuánta verdad revelan,
esperando almas dóciles a tu Amor.
Guárdame en el Sagrario
de tu Santísimo Corazón,
sea en mí tu Amada y Santa voluntad.
Tú que Vives y Reinas
por los siglos de los siglos. Amen
Manuela González Aguilera
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