viernes, 8 de diciembre de 2017

Eucaristía

¡Qué halo misterioso envuelve mi alma!
¡Cómo me llama la vida religiosa!
¡Saboreo tus cosas Sagradas,
como quien toma los dulces más tiernos!
No hago nada, ni fuerzo nada,
aunque quisiera, no sabría hacerlo,
este Misterio de tu Amor en la Eucaristía,
nadie puede abarcarlo.

Gracias te doy mi Señor,
por esta vida santa, sagrada,
a la que mi alma llamas,
gracias por tantas Gracias,
sin merecer nada.

Gracias Señor,
por hacerte Pan tierno,
para alimentar mi alma,
por quedarte con nosotros,
gracias Señor, gracias.

Manuela González Aguilera​

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.