Señor, como la viuda pobre, te ofrezco lo que tengo a tu servicio, es poco lo sé, más ahora que el hombro está aún lesionado, después de seis meses, la rotura fibrilar, sola ha soldado, a golpe de dolores, ya no hace falta operar, el brazo, está atrofiado, la acupuntura mitiga mi dolor, aunque no mi cansancio. A veces te escribo para compartir tu Palabra, solo con una mano, es lo que tengo mi Amado Maestro, más Tú, multiplicas con tu Gracia mi pobreza, y mi cruz de cada día, contigo es bendición. Gracias mi Amado Dios.
Manuela González Aguilera
Manuela González Aguilera
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