No soy digna lo sé, de que entres en mi casa,
menos yo, de pasar a tu espacio sagrado,
tu Amor y Misericordia, es un misterio para mí.
Tú me invitas, me impulsas hacia Ti,
me acompañas en mi diario vivir.
A veces como los personajes del Gn. 3, 9-10
me escondo de tu Presencia,
siento vergüenza de mi desobediencia y desnudez,
pero Tú, mi Jardinero fiel, no me abandonas en el barro,
tu mano siempre extendida me sostiene, fortaleces mi alma.
Así, en esta pobreza que siento ante Ti,
me Amas infinitamente, e insistes una y otra vez,
hablar contigo escribiéndote,
y yo hoy, casi ni me atrevo a pedirte la Gracia,
de escuchar tu voz.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
Manuela Gonzalez Aguilera
menos yo, de pasar a tu espacio sagrado,
tu Amor y Misericordia, es un misterio para mí.
Tú me invitas, me impulsas hacia Ti,
me acompañas en mi diario vivir.
A veces como los personajes del Gn. 3, 9-10
me escondo de tu Presencia,
siento vergüenza de mi desobediencia y desnudez,
pero Tú, mi Jardinero fiel, no me abandonas en el barro,
tu mano siempre extendida me sostiene, fortaleces mi alma.
Así, en esta pobreza que siento ante Ti,
me Amas infinitamente, e insistes una y otra vez,
hablar contigo escribiéndote,
y yo hoy, casi ni me atrevo a pedirte la Gracia,
de escuchar tu voz.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
Manuela Gonzalez Aguilera
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