¡Qué sorpresa Señor!
No esperaba “verte”
tan Hermoso,...
tan cerquita.
Me atraes hacia Ti,
como la tierra atrae los cuerpos,
así el alma queda pegada en Ti
De Belleza incomparable,
tu Perfume no es conocido,
tu Paz inalterable.
Divina Majestad,
Rey de todos los Pueblos,
ten Misericordia
de los habitantes de la tierra,
especialmente,
de aquellos que en lugar de corazón,
tienen piedras.
Para que se conviertan a Ti,
y sean como “cachitos” de pan,
que quiten el hambre material
en el mundo.
Que triunfe en ellos la Vida
sobre la muerte,
que tu Nombre Señor,
sea ensalzado por siempre,
en todos los lugares del orbe.
Por Jesucristo nuestro Señor, amén
No esperaba “verte”
tan Hermoso,...
tan cerquita.
Me atraes hacia Ti,
como la tierra atrae los cuerpos,
así el alma queda pegada en Ti
De Belleza incomparable,
tu Perfume no es conocido,
tu Paz inalterable.
Divina Majestad,
Rey de todos los Pueblos,
ten Misericordia
de los habitantes de la tierra,
especialmente,
de aquellos que en lugar de corazón,
tienen piedras.
Para que se conviertan a Ti,
y sean como “cachitos” de pan,
que quiten el hambre material
en el mundo.
Que triunfe en ellos la Vida
sobre la muerte,
que tu Nombre Señor,
sea ensalzado por siempre,
en todos los lugares del orbe.
Por Jesucristo nuestro Señor, amén
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