Queridos amigos, acabo de escribir esta oración, que comparto con vosotros, meditando en la Palabra de Dios.
Tu Palabra Señor,
tiene fuerza arrolladora,
seducción de Amor,
dulce y esperanzadora....
Corriges con Misericordia,
enseñas con Paciencia,
das Sabiduría a quien la busca,
y revelas secretos celestiales,
a los más pequeños y humildes,
a los que nadie espera
recibir de ellos, nada bueno.
Tu Palabra es Luz,
en el peregrinar del ser humano,
es profética,
y no regresa a Ti,
sin cumplir su promesa.
Quien camina meditando su Ley,
no queda defraudado,
alarga los días de su vida,
adquiere salud y conocimiento.
Busca con firmeza, la Justicia,
con anhelo, la Paz,
con ardor, el Amor,
con perseverancia, la oración
y el bien de todos sus hermanos.
Tu Palabra Señor
es como espada afilada,
para quienes se desvían de la senda,
les hace ver los dos caminos:
el de la Vida y el de la Muerte.
Les das libertad de elegir,
respetando como Padre Bueno,
la decisión del hijo,
aunque veas el tropiezo,
le miras con Ternura,
esperas pacientemente su vuelta.
Tu Palabra Señor,
es alimento,
es maná del Cielo,
es manjar de “Dioses”
es dulce al paladar,
para quienes la escucha y practica.
Gracias Señor, por el Don de tu Palabra.
Manuela González Aguilera
Tu Palabra Señor,
tiene fuerza arrolladora,
seducción de Amor,
dulce y esperanzadora....
Corriges con Misericordia,
enseñas con Paciencia,
das Sabiduría a quien la busca,
y revelas secretos celestiales,
a los más pequeños y humildes,
a los que nadie espera
recibir de ellos, nada bueno.
Tu Palabra es Luz,
en el peregrinar del ser humano,
es profética,
y no regresa a Ti,
sin cumplir su promesa.
Quien camina meditando su Ley,
no queda defraudado,
alarga los días de su vida,
adquiere salud y conocimiento.
Busca con firmeza, la Justicia,
con anhelo, la Paz,
con ardor, el Amor,
con perseverancia, la oración
y el bien de todos sus hermanos.
Tu Palabra Señor
es como espada afilada,
para quienes se desvían de la senda,
les hace ver los dos caminos:
el de la Vida y el de la Muerte.
Les das libertad de elegir,
respetando como Padre Bueno,
la decisión del hijo,
aunque veas el tropiezo,
le miras con Ternura,
esperas pacientemente su vuelta.
Tu Palabra Señor,
es alimento,
es maná del Cielo,
es manjar de “Dioses”
es dulce al paladar,
para quienes la escucha y practica.
Gracias Señor, por el Don de tu Palabra.
Manuela González Aguilera
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